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No es lo mismo Servilismo que Servicio

No es lo mismo Servilismo que Servicio

Inspirado en el libro de Ps. Inés Olivero "Que decimos cuando hablamos" Parecido no es lo mismo. Ed. De los cuatro vientos. Bs. As. 2011

El abordaje de estas palabras puestas en distinción, esta dirigido específicamente a la relación entre una persona y sus semejantes y a la actitud que sostiene tales conductas.

Antes que nada comenzar con este hermoso poema, que nos prepara el terreno para diferenciar estas dos posturas que podemos tomar al momento de ayudar a otros.

El Placer de Servir. Gabriela Mistral

Toda la providencia es un anhelo de servir.

Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.

Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú;

Donde hay un error que enmendar, enmiéndalo tú

Donde hay un esfuerzo donde todos esquiven, acéptalo tu

Sé el que apartó del camino la piedra, el odio de los corazones y las dificultades del problema

Hay la alegría de ser sano y la de ser justo, pero hay sobre todo, la inmensa, la hermosa alegría de servir.

Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho: si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

No caigas en el error de que sólo se hacen méritos con los grandes trabajos: hay pequeños servicios;

Arreglar una mesa; ordenar unos libros, peinar una niña

Aquél el que critica, éste el que destruye; sé tú el que sirve.

El servir no es una faena de seres inferiores.

Dios, que es el fruto y la luz, sirve. ¡Pudiera llamarse: el que sirve!

Y tiene sus ojos en nuestras manos.

Y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol? ¿A tu hermano? ¿A tu madre?

 

Muchas veces nos podemos sentir buenos por estar preocupados por los demás y nuestra entrega se convierte en un ´desvivirnos´ por los otros. Eso es caer en una forma de servilismo. Ayudamos para agradar y hacer méritos.

Cuando mi ayuda es interesada, en búsqueda de reconocimiento o con empeño a ser aprobados, me desvivo atendiendo a un otro y ese beneficio que espero obtener me puede dar a cambio:

  • que la persona que lo recibe se aproveche de mi prometiendo cosas que nunca me dará

  • que la persona que lo recibe se de cuenta de mis intenciones y se llene de desprecio y no quiera tener trato conmigo, o que me destrate

  • o que la persona que lo recibe se acostumbre a mi servilismo y no perciba mis esfuerzos, dando por sentado que es lo que corresponde y no agradece ni valora

El servilismo es una aparente virtud, que hace que uno obedezca sin discernimiento lo que le manda el otro y a veces intentando adelantarse a la necesidad o al pedido mismo de ayuda, sometiendo su propia voluntad para adaptarse a los deseos de un otro.

Esta actitud genera mucha decepción, resentimiento y dolor al no recibir aquello que estoy esperando, porque en el servilismo no pienso en el otro, pienso en mi, en lo que voy a recibir a cambio de ofrecer mi ayuda desvivida.

El servicio, en cambio, obedece a otras reglas, que no reclaman retribuciones de retorno ni satisfacciones del ego. En el servicio me hago responsable de mis necesidades primero, identifico que es lo que tengo para ofrecer, y solo después saldré a ocuparme de los demás.

Puede sonar individualista si tu tendencia es replegarte ante los demás con una conducta codependiente, y si es así, quédate a leer un poco mas que esta información puede ser una profunda toma de conciencia.

Revisar la forma de ayudar a los otros nos va a permitir elegir qué, cómo, dónde y cuándo podemos hacerlo y sentirnos felices. El servicio nos llena de gozo y alegría.

El servicio es una actitud que surge del auto respeto, es una forma de reconocer a todos los seres humanos como semejantes y es el inicio de un camino hacia la unidad.

Poder decir no, es un acto de profundo reconocimiento de mi ser, define mi soberanía personal, mis limites y mi voluntades. Servir desde la humildad de mi aporte, entendiéndome una parte del gran esquema de las cosas y no una fractalidad del ser salvador de la humanidad.

Cuídate, respétate, pedí lo que necesites, así no tenes la necesidad de desvivirte para que un otro venga a cubrir ese necesidad de halagos y reconocimiento. Es parte de hacerse uno responsable para pasar de la dependencia a la independencia emocional.

 

Inspirado en el libro de Ps. Inés Olivero "Que decimos cuando hablamos" Parecido no es lo mismo. Ed. De los cuatro vientos. Bs. As. 2011

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